Al que le dé la gana…
Quiero aprovechar para compartirles una micro cápsula de algo que Dios me ha venido hablando estos días. No tengo mucho tiempo para desarrollarlo, pero espero puedan entender mi corazón y el de Dios con lo que les voy a decir.
Dice el mismísimo Jesús en Lucas 9.23 que “si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.” No quiero ahondar demasiado en este pasaje, porque es muy claro, o como dicen por ahí: “self explanatory”. Pero quiero poner el dedo en la llaga con lo que dijo Jesús. De donde yo vengo, la frase “si alguno quiere” significa “al que le dé la gana“. Esto me ponía a pensar si a veces uno estará perdiendo el tiempo con actitudes y con gente que simplemente no les está dando la gana de seguir a Jesús con todo lo que eso implica.

Pero, ¿qué implica seguir a Jesús?, podría preguntarse uno. Hay un valor muy interesante que nos enseña la Biblia, y que está absolutamente fuera de moda en nuestros días: la negación. Esa frase del Maestro que dice “niéguese a sí mismo” simplemente está en otro idioma, no la entendemos, está fuera de los diccionarios del mundo en que nos tocó nacer.
El mundo nos enseña que uno tiene que dar rienda suelta a lo que le gusta. Este antivalor se llama hedonismo, y Wikipedia lo define como “la doctrina filosófica basada en la búsqueda del placer y la supresión del dolor como objetivo o razón de ser de la vida”. Hace algunas semanas yo les compartí un mensaje de John Maxwell sobre las pruebas y sobre el gran bien que nos hacen cuando las enfrentamos con una perspectiva correcta. Hoy quiero hablarles fuerte a su corazón y a su mente con respecto a la negación, y en particular a ponernos límites.
Voy a decirles algo que tal vez nadie les ha dicho antes: la razón de la vida no es la búsqueda de la felicidad. Es algo mucho más grande, y es hacer la voluntad de Dios. No se trata de nosotros. No está en función de nosotros. Nosotros estamos aquí para agradarle a Él, para servir en Sus propósitos y planes, y para cumplir los deseos del corazón de Él. Nadie jamás logrará mayor realización que aquel que logre alinear sus deseos a los de Él. Ése buen siervo y fiel es la única persona realmente capaz de ser feliz y pleno. No se equivoquen.
Estoy harto de la permisividad en que hemos caído. Y voy a ser claro: ir a bares, tomar cerveza, masturbarnos, ver pornografía, hablar vulgaridades, escuchar música mundana, expresarse con irrespeto de personas del sexo opuesto, robarle a nuestros patronos al no dar lo mejor en nuestro trabajo, endeudarnos por no querer negarnos ni siquiera a las cosas materiales que simplemente no podemos pagar, y una larga lista de etcéteras. No voy a discutir con nadie sobre esto, porque toda la vida han habido posiciones “grises” sobre cada uno de estos puntos. Sólo quiero repetir lo que dijo Jesús, quizás un poco más tico: “no voy a andar rogándole a nadie: al que le dé la gana seguirme, niéguese a sí mismo, sacrifique su carne poniéndole de una vez por todas límites a sus placeres y deseos, y sígame.” Alguno pensará en el concepto de “equilibrio”. Un día les voy a hablar del equilibrio, y de los 3 tipos de equilibrio que existen. No caigan en la trampa.
Y no me malinterpreten, yo también he tenido que luchar contra varios de esos puntos de mi “lista de la discordia”. Todavía lucho con un par, y no siempre gano. Por eso claramente el Maestro dijo “tome su cruz cada día“, porque no es algo que uno logre en un Encuentro, o en un momento. Es la lucha diaria entre el mensaje del mundo que dice “vaya, deléitese en lo que le gusta a su carne, no es malo, ¿quién dijo que no se podía?, bla bla bla…”, versus el mensaje eterno de Aquel que teniendo el poder absoluto, fue obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Nadie se ha negado a sí mismo tanto como Él. Nadie decidió renunciar a más grandeza o riqueza. Nadie jamás bajó de un trono tan alto, para caminar en un lugar tan bajo como aquí, en medio de nosotros.
Sé que parece que estoy enojado, pero tranquilos… ¡sí estoy muy enojado! Estoy enojadísimo con la tibieza en la que todos hemos caído. Estoy enojadísimo contra una generación de cristianos light a los que hay que rogarles que busquen a Dios. Estoy demasiado enojado con la indiferencia con la que nosotros los cristianos hemos ido sustituyendo los valores del Reino con antivalores mundanos, muchas veces sin darnos cuenta.
Es hora de cambiar. Es hora de pasar otra vez lista. Es hora de decidir qué vamos a responderle a Jesús, cuando nos dice que “si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.” ¿Quiénes estamos realmente con Él? No sé ustedes, pero yo estoy. Como dijo Josué, escojan ustedes a quién quieren servir, pero yo y mi casa serviremos a Jehová.

Este articulo esta demasiado bueno!!!! Es una realidad que hoy en dia todo el mundo la quiere tapar y pocos son los que hablamos de ella, FELICIDADES DAVE este y todos los articulos estan buenisimos y a mi me han edificado muchisimo, Gracias por tu tiempo, tu pasion, tu entrega, esto es un claro ejemplo del porque haz sido promovido por Dios, por que das siempre mas!! Excelente Lider!!