Navidad en el Cielo

Desde hace varios diciembres vengo escuchando la discusión de si es correcto o no celebrar la Navidad en ésta época de fin de año. Algunos dicen que fue en agosto o setiembre, de acuerdo con cálculos interesantísimos que toman en cuenta incluso la fecha de nacimiento de su primo tercero, Juan el Bautista. Otros rechazan la celebración del 25 de diciembre asegurando que tiene antecedentes paganos de celebraciones antiguas que no tienen nada que ver con Jesús.
Personalmente soy de la posición de que lo más importante en estos casos no es la fecha exacta, sino el sentido correcto y práctico de las cosas que hacemos y celebramos. Así que me dediqué a disfrutar del hermoso relato de Lucas 2 sobre el nacimiento de Jesucristo:
Lucas 2.1-20
- Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado.
- Este primer censo se hizo siendo Cirenio gobernador de Siria.
- E iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad.
- Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David;
- para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba encinta.
- Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento.
- Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.
- Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño.
- Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor.
- Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo:
- que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.
- Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre.
- Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían:
- ¡Gloria a Dios en las alturas, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!
- Sucedió que cuando los ángeles se fueron de ellos al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: Pasemos, pues, hasta Belén, y veamos esto que ha sucedido, y que el Señor nos ha manifestado.
- Vinieron, pues, apresuradamente, y hallaron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre.
- Y al verlo, dieron a conocer lo que se les había dicho acerca del niño.
- Y todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les decían.
- Pero María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.
- Y volvieron los pastores glorificando y alabando a Dios por todas las cosas que habían oído y visto, como se les había dicho.
Mientras leía este pasaje, me vino a la mente una extraña y quizás ingenua pregunta que no se me había ocurrido antes: ¿será que también se celebra alguna vez la Navidad en el cielo? Y si así fuera, ¿cuándo la celebrarían? Más de uno pensará que en el cielo no hay lugar para algo tan “humano” como una fiesta navideña, pero les quiero compartir la interesante respuesta que encontré en la Palabra.
Fiesta en los cielos
Cuenta la Palabra de Dios que cuando Jesús nació, hubo una gran celebración de alabanza y adoración de huestes celestiales que aparecieron ante varios pastores que cuidaban sus ovejas, a quienes indicaron cómo y dónde encontrar al Rey que había nacido. Éstos fueron a toda prisa y encontraron a Jesús envuelto en pañales, en una escena que todos hubiéramos deseado presenciar por nosotros mismos.
Sin embargo, hay algo que no pensamos a menudo de ese momento y lugar: ¡era un pesebre! Y es que los pesebres eran lugares donde se le daba de comer a los animales en los establos. En aquella región, se acostumbraba colocar los establos en grutas o pequeñas cavernas en las rocas, por lo que generalmente eran lugares húmedos, fríos y oscuros. Pensemos un momento en el olor. ¡Aquel pesebre no olía a ciprés! Era un lugar definitivamente maloliente y con toda seguridad, sucio.
¿Para qué estoy echando a perder la postalita navideña?, se preguntará más de un lector. Vaya conmigo un poco más adelante en el libro de Lucas, y le explicaré el porqué:
Lucas 15.1-7
- Se acercaban a Jesús todos los publicanos y pecadores para oírle,
- y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: Este a los pecadores recibe, y con ellos come.
- Entonces él les refirió esta parábola, diciendo:
- ¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta encontrarla?
- Y cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozoso;
- y al llegar a casa, reúne a sus amigos y vecinos, diciéndoles: Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido.
- Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.
Este pasaje, cero navideño por cierto, contiene la respuesta a mi pregunta: la mayor celebración celestial es cuando Jesucristo viene a nacer en la vida de un pecador que se arrepiente. No importa la fecha ni la hora: cada vez que el oscuro, sucio y maloliente pesebre del corazón humano alberga inexplicablemente al Dios infinito, perfecto y todopoderoso, se produce la verdadera fiesta en los cielos.
Muchos judíos creían que su Mesías iba a “nacer en cuna de oro”, pues estaba escrito que era descendiente de Judá, y por lo tanto, de reyes. Pero nació ahí, en el lugar que quedaba luego de que no quedaba lugar. El nacimiento de Jesús era figura de uno de los misterios y milagros más grandes del universo: Dios quiere venir a morar en nuestro pesebre del corazón.
Hay algo que muchos cristianos no entienden, al igual que no lo entendieron aquellos fariseos. ¿Cómo es que Jesús, tan santo, se interesaba por los “sucios pecadores”? ¡Se ve que ninguno de ellos estuvo aquella gloriosa noche en Belén! Sabrían que Él no venía por los sanos, sino por los enfermos. Sabrían que su estatus y comodidad humana le importaba poco en comparación con la misión que traía. Sabrían que los pecadores, incluidos ellos mismos, eran la razón por la que no estimó el ser igual a Dios como cosa a qué aferrarse. Sabrían que en Él estaba la vida, y que la vida era la luz de los hombres.
¿Cómo podemos decir que somos cristianos, cuando nos olvidamos de aquellos que todavía no lo conocen? ¿Cómo pretender tener la mente de Cristo, si no pensamos y caminamos en pos de lo que lo apasionaba a Él? Si Dios mismo vino a la tierra para servir y para dar su vida en rescate por muchos, ¿¡quiénes somos nosotros para venir a la tierra a vivir para nosotros mismos, y para marginar y ser indiferentes ante aquellos que lo único que tienen distinto a nosotros es que ignoran lo que nosotros de sobra sabemos!?
Este año que viene va a ser diferente para mí, porque voy a celebrar muchas Navidades. Será un año en el que voy a ser testigo y protagonista de muchos nacimientos de Jesús en los corazones de hombres y mujeres cuyas almas morirían eternamente si no hacemos algo. Será un año de muchas fiestas en los cielos, cada semana en nuestros GALes, y aún fuera de tiempo, en cada oportunidad que tengamos de ser luz a la tinieblas. Será un año de glorificar al Padre con nuestro fruto.
Jesús no se quedó acostado en el pesebre
Otra cosa que me ha tenido inquieto en esto de Jesús naciendo en pesebres humanos, es que la tradición navideña nos expone a un peligro potencialmente desastroso. ¿Alguien ha estado en una típica fiesta familiar, donde está debidamente instalado un flamante “pasito” o portal con ángeles, animales, familia y todo, pero aún así todo mundo fuma, toma licor, dice malas palabras, y da rienda suelta a toda clase de relajos?
Siempre he pensado que el concepto tradicional del “Divino Niño” es sumamente contraproducente y dañino, en el sentido de que es fácil para un adulto ignorar a un niño. ¿Qué adulto refrena sus pecados sólo por respetar a un bebé? Mucha gente cree que Jesús es un pequeño niño indefenso que sólo llora y quiere estar con su mamá. Muchos le ignoran en las fiestas navideñas, como quien evade el lloriqueo de un recién nacido, que no puede jamás confrontarlo ni exhortarlo sobre lo que hace. ¡Qué fácil tratar de burlarse de un niño pequeño! ¡Qué engaño más grave hacer creer que ese es el Jesús de la Navidad!
Para los que no se habían dado cuenta, Jesús ya no es un niño. Él creció en sabiduría y gracia delante de Dios y los hombres. Aprendió la Escritura toda su juventud, y probablemente trabajó junto a José en las labores de un hombre adulto. Un día fue llevado por el Espíritu al desierto, y ahí comenzó su verdadera carrera: sanando enfermos, levantando muertos, abrazando leprosos, ilustrando ignorantes, reprendiendo farsantes, y dejando plasmadas en la historia sus insuperables y eternamente vigentes enseñanzas. Demostró el verdadero concepto de pasión, al cumplir su llamado sin importar las fatales consecuencias, al dejarse asesinar por una muchedumbre enardecida a quien Él murió perdonando. Resucitó al tercer día para diferenciar para siempre nuestra fe de cualquier religión barata que se basa sólo en filosofías, y nos dio al Espíritu Santo para que gobernara y guiara nuestra vida personal y de iglesia.
¡Qué tan importante es dejar que Jesús crezca también en nuestro corazón! Dejar de una vez por todas de subestimar lo que Él hizo al venir a nacer en este mundo, y permitirle crecer en nuestra vida. Es hora de menguar, para que Él crezca. Es hora de superar la idea del “Niño Dios”, y darnos cuenta de que nadie es más grande que Él, nadie más poderoso, nadie más impresionante. ¡Sentado en su trono, rodeado de luz, con el universo entero girando en torno a Él, a la derecha del Padre, preparándonos lugar, abogando por nuestra inocencia, afilando su espada, ensillando su caballo de guerra, preparándose para abrir sellos, destruir ejércitos, y reclamar su reino y su creación!
El cantautor español Marcos Vidal plasmó este contraste magistralmente en su obra de arte “El Niño de Belén”, cuya letra les comparto a continuación:
Nació como un bebé pequeño nada más
Como uno entre tantos que a la vida nacen ya.
No ocurrió nada más, era un niño.Nació y ninguno preguntó si de mayor
Él tendria gran poder para sanar
Si andaría sobre el mar. Era un niño.Nació y ninguno preguntó si iba a morir
Si la gente algún diá lo iba odiar
Si sería el Redentor, si traería libertad.¿Quién pensó que aquel niñito moriría en la cruz
Trayendo a nuestro mundo nueva aurora de luz,
Y una nueva vida y una oportunidad
De llegar al Padre una vez más?¿Quién pensó que al tercer dia iba a resucitar
Batiendo al infierno y a la muerte fatal,
Abriendo nuevos tiempos de felicidad
Por amor, por amor a ti.Hoy nuestro mundo se ha olvidado de Jesús
Han cambiado su victoria por placer terrenal.
De su cruz queda ya un recuerdo.Vivir, matar si es necesario alguna vez
Cortar la vida antes de que pueda aún nacer
Y del niño de Belén un recuerdo.Jugar a ser una mejor generación
Marcharse si es posible del hogar,
Sembrar odio y rencor, sin saber perdonar.Escucha en esta hora la eterna verdad:
Que el niño de Belén un día va a regresar
Y en gloria en poder Él juzgará tanta maldad
Marcando frontera finalY todo el universo le podrá contemplar
Y toda obra oculta a la luz nacerá
Su iglesia marchará con Él a un nuevo lugar
Un hogar, un dulce hogar que Él prepara ya.
La estrella de Belén
Espero que esta reflexión pueda provocar una mayor gratitud para celebrar esta Navidad, al entender que más que un recuerdo añejo de más de 2 milenios, el nacimiento de Jesús tiene que ver con aquel inolvidable día en que decidimos abrir nuestro corazón para que Él entrara.
Pero aún más, es un tiempo para recordar y renovar nuestro compromiso de hacer realidad muchas más Navidades, y provocar todas las fiestas en los cielos que el Padre aún nos dé tiempo de organizar. Es hora de ser como aquella estrella que alumbró el camino que conducía hacia el Hijo de Dios, y permitir que Él nos use para alcanzar al mundo que tanto amó.

Gracias primo…!!!!!!! Completisimo, clarisimo, directictisimo!!! Ojala mucha gente lo lea… ahi lo estare repartiendo…!! Que Dios lo continue bendiciendo y usando!! =)