David Azofeifa
¡Deme el iPad!

¡Deme el iPad!

Cuando Dios nos pide algo, ¿le damos lo que realmente quiere o solo lo que se siente más fácil? Él ama nuestra adoración, pero también nuestra obediencia.

Etiquetas: Hijos, Dios, Amor, Obediencia, Paternidad, Confianza, Adoración

Esta mañana, de camino a dejar a Daniel en la escuela, pasó algo pequeñito que me hizo pensar en mi relación con Dios.

Daniel iba jugando con el iPad en el carro y no estaba poniendo atención a varias cosas importantes que yo le estaba diciendo. Además, no me gusta que use pantallas demasiado rato cuando vamos en movimiento. Así que le dije: “Daniel, ¡DEME EL IPAD!”

Él no quería entregarlo. Estiré la mano hacia atrás, esperando que me lo pasara, y en lugar de eso sentí que me agarró la mano y empezó a darle besos. Y obviamente me quedé esperando el iPad. Nunca me lo dio.

En ese momento me di cuenta de cuántas veces hago exactamente lo mismo con mi Padre celestial. Él me pide una cosa, y yo le entrego otra. Lo he hecho incontables veces con la adoración. He besado la mano de Dios mientras Él me estaba pidiendo algo completamente distinto. Me pidió excelencia en mi trabajo, y le di adoración. Me pidió honrar a mis padres, y le di adoración. Me pidió ser responsable con mis estudios, y le di adoración.

Obviamente amo las expresiones de afecto de mi hijo, pero en ese momento yo quería el iPad, no besos en la mano.

Tal vez, para alguien que lee esto, “entregar el iPad” significa confiar en Él en medio de una crisis. Tal vez significa soltar una relación que no le hace bien. Tal vez significa confesar un pecado escondido, romper un mal hábito o por fin perdonar a alguien.

¿Qué te está pidiendo Dios a ti? Él ama tu adoración, claro que sí. Pero también ama tu obediencia. Así somos los papás.