¡Deja de Hablar!
Me pidieron que dejara de hablar entre canciones y luego alguien me agradeció por algo que dije. Esa experiencia cambió cómo veo el tiempo y el mensaje de un servicio.
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Siempre me ha gustado cuando los líderes de adoración toman un momento para hablar y explicar algo antes o durante una canción. Le agrega un toque personal y humano a la experiencia de adoración. Últimamente los equipos de producción han empezado a presionar para hacer todo más eficiente y mantener las transiciones bien ajustadas. Entiendo por qué. Pero honestamente creo que perdemos algo valioso cuando desanimamos esos momentos.
Cuando un líder de adoración explica lo que significa una canción o comparte un versículo relacionado, le da a la congregación una razón para prestar atención a la letra. Unas palabras de ánimo pueden ayudarnos a entender por qué cantamos juntos y a relacionar la canción con algo que estamos viviendo.
Hace años, cuando yo dirigía adoración, recuerdo que me dijeron que dejara de hablar porque me salía del tiempo programado para el servicio. Alguien incluso dijo: “Tú eres solo el cantante, no el predicador”. Entiendo lo que querían decir. Hay un flujo en el servicio, y todos tienen un papel que cumplir.
Pero al final de ese mismo servicio, alguien de la congregación se acercó y me agradeció por algo que yo había dicho durante una de las canciones. Me dijo que era exactamente lo que estaba viviendo, y que le había dado el ánimo que necesitaba.
Ese momento me terminó de resolver el dilema. El tiempo importa, pero el ministerio también. Si una sola palabra puede tocar el corazón de alguien, vale la pena asumir esa responsabilidad con cuidado.
Esto abre otro tema que necesitamos pensar con cuidado: la conexión entre el mensaje y las canciones. Uno lo puede sentir cuando ambas partes del servicio apuntan hacia el mismo lugar. Cada canción empieza a preparar la mente y el corazón de la iglesia para la Palabra que está por compartirse. Crea una unidad y un enfoque que van mucho más allá de la música misma.
Cuando una palabra breve de ánimo o un testimonio durante la adoración se alinea con la dirección del mensaje, puede multiplicar el impacto. Pero esas palabras tienen que estar arraigadas en la Escritura. Nunca deberían distraer ni confundir; deberían dirigir a las personas directamente hacia la verdad de Dios.
Pienso en esas palabras como semillas que el sermón puede regar después. Preparar las canciones y las palabras de ánimo teniendo presente el mensaje ayuda a la congregación a seguir lo que se enseña a lo largo del servicio.