Hoy pasé caminando
Una reflexión sobre las historias escondidas detrás de las casas y las personas; lo que se ve normal por fuera puede estar cargando un vacío profundo por dentro.
Etiquetas: Cruz, Vacío, Dios, Corazón, Jesús
Hoy pasé caminando frente a una casa.
Por fuera se veía igual que siempre, pero algo adentro se sentía distinto. Tal vez la noche anterior una ambulancia había intentado arrancarle un último respiro al anciano que vivía ahí solo. Tal vez, hasta ayer, dos personas que alguna vez se amaron vivían ahí y por fin decidieron que ya no podían seguir peleando. Tal vez el día antes de eso una mamá abrió la alacena, sacó la última lata de atún para sus hijos y no tenía idea de cómo iba a reemplazarla antes de que el hambre volviera.
¿De cuál de las casas por las que pasé hoy estoy hablando?
No tengo cómo saberlo. Casi todas se veían normales. Casi todas tenían las ventanas cerradas, tan cerradas como los corazones de las personas con las que me crucé en el camino. Tampoco conozco sus historias, ni los secretos que cargaban ayer y anteayer.
Tal vez son como esas casas: normales por fuera, desoladas por dentro. Tal vez hay un vacío profundo dentro de ellas, un vacío con la forma exacta de una cruz, esperando pan y agua que solo pueden venir de Él.
¡Cuánto te necesita este mundo, Jesús!