David Azofeifa
Desentierra tu fe

Desentierra tu fe

Revive tus sueños, actúa en fe y vence el miedo. Dios te llama a avanzar con valentía; no dejes que la duda entierre lo que Él puso en tu corazón. ¡Adelante!

Etiquetas: Batalla, Reto, Sueños, Esfuerzo, Fe, Frustración, Camino, Resiliencia, Luchas, Cuesta arriba, Trabajo

¿Qué quieres lograr en la vida? ¿Tienes un plan para convertir tus ideas en realidad? Tal vez sea terminar tus estudios, conocer a la persona con quien vas a compartir tu futuro, iniciar un negocio, aprender un idioma nuevo o tomar una decisión difícil que solo tú entiendes de verdad.

¿A dónde quieres llegar? ¿Y qué estás esperando para por fin empezar a moverte?

La mayoría de las personas empieza el camino con grandes sueños y metas inspiradoras. Pero con el tiempo, los pasos se vuelven inseguros. Las decisiones se atrasan. El progreso se pospone. Y un día despiertan para darse cuenta de que la pasión que antes las movía se desvaneció en recuerdo, frustración o esa tristeza silenciosa de no haber llegado tan lejos como esperaban.

¿Cómo están tus sueños? ¿Dónde están las palabras que Dios habló alguna vez sobre tu vida? Por favor no me digas que están enterradas en el cementerio de las buenas intenciones.

¿Será que tu fe se estancó? La Biblia nos dice que la fe sin obras está muerta, y tal vez ahí esté la raíz. Tal vez te has detenido, has dudado, has seguido evitando el siguiente paso. Tal vez tu fe sigue atrapada en la etapa de planificación porque el miedo no te deja salir. El miedo paraliza, el miedo debilita, y con el tiempo el miedo entierra sueños vivos.

Desanima escuchar esa idea tan popular de que si algo se vuelve “una batalla cuesta arriba”, entonces no debe ser la voluntad de Dios. Esa mentalidad se vuelve una excusa muy cómoda para evitar el esfuerzo. Nos permite esquivar nuestra responsabilidad mientras esperamos que Dios lo haga todo, incluso los pasos que Él nos pidió dar.

Esa fue la mentalidad de los diez espías. No podían imaginar que la voluntad de Dios pudiera incluir gigantes y ciudades fortificadas. Entonces, ¿a cuál voz vas a escuchar? ¿A la que grita “no” cada vez que aparece un reto? ¿O a la de quienes conocían a su Dios y respondieron con valentía?

Es hora de despertar. Resucita los sueños y las metas que han estado dormidos. Devuelve tu fe a la vida, no solo con palabras y buenas intenciones, sino con acción real y valiente.

Confía en Dios lo suficiente como para entrar en la tierra que Él te prometió.

Adelante.