David Azofeifa
¡Feliz Año Nuevo!

¡Feliz Año Nuevo!

Cada año nuevo ofrece oportunidades de crecimiento y renovación. Recordemos las lecciones aprendidas y busquemos la sabiduría de Dios en cada temporada.

Etiquetas: Crecimiento, Año Nuevo, Propósito, Tiempo

Mientras estamos en el umbral de un nuevo año, vale la pena recordar que el tiempo sigue fluyendo sin pausa, pero los seres humanos necesitamos hitos. Necesitamos momentos como este para detenernos, planear, recordar y darle sentido a nuestra vida.

Nos encanta la sensación de empezar de nuevo que trae un año nuevo. Pero la verdad es que mañana todavía se va a parecer mucho a hoy. El clima, las luchas, las responsabilidades, las circunstancias, nada de eso se transforma mágicamente solo porque cambió el calendario. Si queremos que el nuevo año sea mejor, el cambio tiene que empezar dentro de nosotros.

Al mirar hacia atrás en el camino recorrido hasta ahora, estoy agradecido por las experiencias y lecciones que el año pasado me entregó. Agregó capítulos importantes a mi vida. Ahora recibo el nuevo año con los brazos abiertos y grandes esperanzas, pidiéndole al Señor sabiduría para tomar decisiones alineadas con Su corazón.

También vale la pena recordar que Dios no programa Sus bendiciones alrededor de nuestros calendarios. Él no espera un año nuevo para empezar Su obra en nosotros, y no está atado a las tendencias del “año de _______” que escuchamos tantas veces. Su gracia y Sus misericordias son nuevas cada mañana. Dios mismo nunca cambia: ayer, hoy, mañana y por siempre.

Así que, al entrar en este nuevo año, envío mis mejores deseos a todos los que persiguen crecimiento, valentía, diligencia, servicio, excelencia y una conexión más profunda con Dios.

¡FELIZ AÑO NUEVO! Empecemos con lecciones aprendidas, esperanza de crecimiento y fe en la presencia constante de Dios en nuestra vida.