¡Feliz Año Nuevo!
Cada año nuevo ofrece oportunidades de crecimiento y renovación. Recordemos las lecciones aprendidas y busquemos la sabiduría de Dios en cada temporada.
Etiquetas: Crecimiento, Año Nuevo, Propósito, Tiempo
Los seres humanos necesitamos milestones para planificar y entender la vida. Ocupamos esa sensación de borrón y cuenta nueva que nos da cada año nuevo. Pero en realidad el tiempo es continuo, y mañana todo se va a parecer bastante a hoy: clima parecido, luchas parecidas, circunstancias parecidas.
Nos encanta esa sensación de comenzar de nuevo. Pero nada cambia mágicamente hoy a la medianoche. Si necesitás que el nuevo año sea mejor que el anterior, vas a tener que cambiar algo vos.
Un cuaderno viejo no me sirve para escribir, pero sí para leer. Igual sucede con el pasado: ya no me sirve para caminar en él, pero sí para aprender. Le doy gracias a Dios por todas las experiencias y lecciones valiosas que me dejó el año que termina. Ahora recibo el nuevo año con gran expectativa, pidiéndole al Señor sabiduría para tomar decisiones conforme a Su corazón.
Dios no necesita esperarse a que sea otro año para bendecirte, ni para que por fin sea “el año de _______”; colocá ahí cualquiera de los lemas espirituales de moda que algunos inventan por estas épocas. Cualquier mañana hay gracia y misericordias nuevas disponibles y listas para ser aprovechadas. Dios es el mismo ayer, hoy, mañana y en cualquier momento de tu futuro. Siempre ha estado ahí para vos, y siempre estará.
Les deseo un excelente año nuevo a todos los que están dispuestos a mejorar, a ser más valientes, más esforzados y más sensibles a Dios. A los que aman la excelencia, el servicio y el trabajo: ¡FELIZ AÑO NUEVO!