David Azofeifa
La Búsqueda Más Allá de la Felicidad

La Búsqueda Más Allá de la Felicidad

La felicidad puede ir más allá de la comodidad, encontrarse en vidas con propósito y valores claros, y requerir pausas, cautela y acción.

Etiquetas: Crecimiento, Felicidad, Camino, Vida, Propósito, Tiempo

Siempre me ha intrigado el concepto de felicidad. En algún momento me he cuestionado si la vida realmente se trata de alcanzarla, o si hay otras razones igualmente válidas por las que vale la pena vivir.

Lo digo porque he visto gente dedicar su vida a causas que van mucho más allá de sí mismas, y en las que muchas veces terminan renunciando a lo que otros considerarían componentes irrenunciables de la felicidad, como el bienestar financiero, con tal de que otros salgan adelante. Muchos padres hacen exactamente eso por sus hijos.

Al final, la conclusión a la que he llegado es que, por más increíble que parezca, hay personas cuya felicidad no contiene los ingredientes típicos que la mayoría usamos en nuestra receta. Hay felicidades sin grandes carcajadas, sin dinero, sin pareja, sin hijos, sin fama y sin gloria. Algo así como una especie de veganos del alma. Hay felicidades agridulces en el menú de la vida.

La vida nos da sabores mezclados de alegría, y cada uno arma su propia receta alrededor de lo que en el fondo se siente verdadero.

Ver la película The Pursuit of Happyness despertó todo esto en mí. Me hizo preguntar: ¿qué estoy buscando realmente? ¿Cuál es el llamado más profundo de mi vida, ese que me haría dormir en el piso de un baño con mi hijo Daniel, como lo hizo Chris Gardner? ¿Ya le puse nombre a mi verdadero objetivo, o solo voy flotando con todo el mundo, asumiendo que la multitud debe saber el camino?

Para Chris, algo hizo clic el día en que vio a Bob Bridges bajarse de aquel Ferrari. Antes de eso era puro impulso de supervivencia, en el sótano de Maslow. Después de ese momento, la cumbre de la pirámide quedó a distancia focal, aunque miles de distractores siguieran atravesándosele en el camino.

Un hombre sabio me enseñó una frase que me marcó: “Si no sé para dónde voy, cualquier bus me sirve”. ¡Vaya frase! ¿En qué bus vamos subidos? ¿Será una ruta que de verdad nos sirve, o simplemente nos montamos en el primer bus que paró enfrente?

En Costa Rica, donde crecí, hay un bus llamado La Periférica que da vueltas alrededor de los bordes de la ciudad. Siempre se está moviendo, pero puede dejarlo a uno dando vueltas por los mismos lugares una y otra vez. Es fácil vivir así, rodando sin notar que el paisaje se repite.

Escoger vivir con intención real es más que perseguir momentos felices. Significa descubrir qué puso Dios dentro de ti, qué importa lo suficiente como para moldear tus decisiones, y luego asegurarte de que tus pasos de verdad coincidan con esa dirección. Cuando te mantienes fiel a tus valores y a tu propósito, la alegría suele aparecer en el camino.

El camino de la vida no es una carrera corta hacia una sola meta lejana. Es una ruta formada por fidelidad, resiliencia y la valentía de seguir avanzando en medio de lo que venga.

Y como cualquier carretera decente, trae sus semáforos por una buena razón. Aprovecha las luces rojas para respirar, mirar alrededor y tal vez repensar tu dirección. Usa las amarillas para tener precaución, medir los riesgos y tomar decisiones responsables.

Y cuando la luz se ponga en verde, ¡MUÉVETE! No solo por ti, sino porque hay otros que vienen detrás tuyo y también necesitan avanzar.