David Azofeifa
¿Qué tienes?

¿Qué tienes?

Una exploración íntima de mi caminar espiritual y mi relación con Jesús; una mirada al asombro, la emoción y la transformación que nacen de Su presencia.

Etiquetas: Dios, Jesús, Amor, Alabanza, Adoración

Hoy detuve el carro a la orilla de la calle solo para verme en el espejo. Quería ver el rojo de mis ojos, la expresión torcida que seguramente confundió a la gente que pasó a mi lado unos minutos antes.

Desde la madrugada no he podido dejar de pensar en Ti. Has despertado en mí una ola de emoción demasiado grande para caber dentro de este pequeño marco de humanidad.

¿Qué es lo que haces, que entre más pasa el tiempo, más me siento como un niño en Tu presencia? ¿Qué haces para que un hombre adulto como yo de pronto llore, grite y se ría en media calle, pareciendo loco de pies a cabeza? Cualquiera que me haya visto manejando, estallando en risa con lágrimas corriéndome por la cara, debe pensar que perdí la razón.

Si tan solo supieran que es cierto, y que nunca quiero que me curen. Esta locura es mi alegría. Estos momentos son mi vida.

¿Qué hay en Tu Nombre que resuena tan profundo dentro de mí? No puedo escucharlo sin que algo se mueva en mi alma. Te conocí, Te sentí, Te entendí desde niño, y Tu voz era tan clara que ignorarla nunca fue realmente una opción. Han pasado los años, y con cada uno Te siento más cerca, más tangible. ¿Será el tiempo madurando mi entendimiento? ¿Será mi espíritu creciendo mientras mi carne se debilita, como extranjero y peregrino anhelando volver a casa?

¿Qué posees, que aun cuando todo alrededor está seco, Tu susurro suena como cascadas de agua abundante? ¿Cómo tocas mis sentidos tan profundamente que casi podría describir Tu fragancia y la sensación de Tu mano? Después de todo, Tu mano es un lugar que conozco. He sido sostenido ahí tantas veces, formado ahí por tanto tiempo.

Tú has definido quién soy y lo que anhelo. Sin Ti, mi vida estaría hueca. Mi propia fuerza y mis ambiciones no alcanzan para sostenerme. Algunos filósofos tal vez me tendrían lástima y me llamarían espiritualmente pobre, o irremediablemente dependiente. Si tan solo supieran que Tú eres mi gloria y el que levanta mi cabeza. Si tan solo entendieran que yo soy Tuyo, y Tú eres mío.

Incluso Tu silencio se vuelve música para mí, una brisa para mi alma.

¿Qué tienes, que mi amor por Ti no se apaga? ¿Qué hay en Tu Nombre que opaca todo lo demás, haciendo que lo que antes parecía urgente se sienta tan pequeño? ¿Qué hay en Tu aliento, en Tu agua y en Tu fuego, que trae vida a los lugares donde solo había huesos secos?

¿Qué tienes, Jesús, que despierta este deseo de vivir para Ti, agradar Tu corazón y conocer más de Tu corazón?

Si tan solo supieras que la adoración a Ti es mi sueño más grande. Pero claro que lo sabes. Así que Te doy mi cosecha, mis años, mi fuerza y lo último de mi juventud. Lo mejor de mí, mis talentos, todo lo que una vez pusiste en mis manos, Te lo devuelvo. Te ofrezco mi alegría, mi canción más profunda y mi sonrisa más brillante.