David Azofeifa
Temporadas

Temporadas

Las temporadas de la vida mezclan gozo y dificultad, comodidad y crecimiento. La fe nos enseña a ver propósito y belleza aun en los días que no habríamos escogido.

Etiquetas: Belleza, Dificultades, Crecimiento, Vida, Propósito, Temporadas, Verano, Pruebas, Invierno

Una montaña puede verse fuerte y hermosa al mismo tiempo. La nieve en las cumbres, la pradera abierta y el clima cambiando en el cielo me recuerdan algo sencillo: cada temporada tiene su propia belleza. La belleza no pertenece solamente a los días fáciles.

La vida, igual que las estaciones, nos trae días cómodos y días difíciles, días de descanso y días de formación. Eclesiastés 3:11 (RV60) dice: “Todo lo hizo hermoso en su tiempo”. Ese versículo no habla solo de belleza física. Habla del valor y del propósito que Dios puede poner en cada etapa.

El sol es fácil de agradecer. La lluvia cuesta más. Y, aun así, muchas veces es en las temporadas lluviosas, incómodas y demandantes donde crecemos de formas que nunca habríamos escogido por cuenta propia.

Santiago 1:2-3 (RV60) nos da una perspectiva poderosa: “Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia”. Estas palabras nunca pretenden que las pruebas sean agradables. Nos enseñan que las pruebas pueden volverse útiles cuando fortalecen nuestra fe, forman nuestro carácter y producen paciencia.

Así como la lluvia nutre la tierra y despierta nueva vida, nuestras dificultades pueden llevarnos a renovación espiritual y crecimiento personal. La comodidad y la dificultad, ambas, tienen un papel en formar la persona en la que nos estamos convirtiendo.

Filipenses 4:8 (RV60) nos anima a fijar la mente en todo lo verdadero, honesto, justo, puro, amable y de buen nombre. Eso no significa ignorar el dolor. Significa aprender a ver con fe, incluso cuando la temporada no es la que habríamos escogido.

Ya sea que estemos en comodidad o en medio de una tormenta, siempre hay una oportunidad de ver la mano de Dios obrando. Llevemos esa sabiduría en el corazón, encontrando gozo y fuerza en la variedad de temporadas de la vida, guiados por el amor fiel y las promesas de nuestro Creador.